Envejecer en el lugar

Aspectos destacados para proveedores: Jamaica y Flushing Hospital trabajan para apoyar el envejecimiento en el lugar

Dra. Susan Beane, directora médica ejecutiva de Healthfirst

Dra. Elizabeth Brondolo, profesora en St. John's University; directora del Programa Colaborativo e Integral de Investigación de Salud (CHIRP)

Los vecindarios unidos de la ciudad de Nueva York que se pueden recorrer a pie hacen que a los residentes les resulte fácil desarrollar y mantener un sentido de comunidad. Por lo tanto, tiene sentido que envejecer en el lugar sea especialmente importante para los neoyorquinos.

De hecho, la mayoría de los estadounidenses de más edad desean poder envejecer en el lugar, con un 88% de adultos mayores que manifiesta que es importante para ellos permanecer en sus hogares el mayor tiempo posible.

Sin embargo, casi la mitad también afirmó que prácticamente no habían considerado qué implicaba permanecer en sus hogares, y solo un tercio había instalado cosas, como manijas de puertas que sean más fáciles de abrir que los picaportes o asientos de inodoros más elevados y barras de agarre que reducen el riesgo de caerse en el baño.

Y aunque envejecer en el lugar es un deseo amplio, también es cada vez más complicado, especialmente en la ciudad de Nueva York. Los adultos mayores son más proclives a usar programas de asistencia del gobierno que la población general; por lo tanto, deben ajustarse a presupuestos más reducidos en una de las ciudades más costosas del mundo. Los residentes de origen afroamericano o hispano se enfrentan a un obstáculo extra: la segregación sistémica ha dejado a muchos vecindarios desfavorecidos y carentes, en gran medida, de servicios de cuidados en el hogar, que son cada vez más necesarios para brindar apoyo a quienes envejecen en el lugar.

En contra de este escenario, Jamaica y Flushing Hospital Medical Centers se asociaron con el Departamento para la Tercera Edad de la ciudad de Nueva York para ofrecer servicios sociales y de cuidado médico a los neoyorquinos que les ayudará a vivir en forma independiente el mayor tiempo posible.

Aquí, la Dra. Elizabeth Brondolo, directora del Programa Colaborativo e Integral de Investigación de Salud (CHIRP), comenta el progreso y el potencial de dicho programa.

¿Qué hace que envejecer en el lugar sea posible?

El objetivo de este programa es evaluar los servicios integrados basados en la comunidad que se ofrecen a personas mayores de 55 años para saber si les dan una mejor posibilidad al permanecer en el hogar. Reclutamos participantes de múltiples sitios a través de remisiones de la comunidad, llevamos a cabo evaluaciones de la salud física y mental cubiertas por un subsidio de la Oficina de Salud Mental, y hacemos un seguimiento de la utilización de los servicios de cuidado médico y basados en la comunidad durante un período de cinco años. Queremos ver si los patrones de utilización coinciden con las necesidades clínicas y sociales identificadas en sus evaluaciones. Asimismo, queremos confirmar si la utilización de los servicios de rehabilitación preventiva tiene un efecto positivo en los índices de rehospitalización y otros resultados clínicos.

Con cualquier programa médico basado en la comunidad, y especialmente con uno financiado por un subsidio, es vital asegurarse de que los recursos limitados sean asignados correctamente. De esa manera, un programa puede estar dirigido a los individuos con las necesidades más urgentes y alcanzar los resultados que se alinean, con mayor claridad, con los objetivos del programa.

En nuestro caso, esto significó entender qué hace posible a una persona envejecer en el lugar, a diferencia de una persona que requiere cuidado institucional a largo plazo. Es más complicado de lo que parece, ya que las personas mayores de 55 años y las comunidades en donde viven son muy heterogéneas. Múltiples factores sociodemográficos, clínicos y de acceso al cuidado médico afectan el hecho de que una persona pueda permanecer en su hogar.

Con la ayuda de Healthfirst, analizamos una combinación de información clínica y públicamente disponible, además de reclamaciones para determinar los factores de riesgo e identificar los subgrupos de poblaciones específicas que enfrentaron esos riesgos. Estos conjuntos de datos públicos nos proporcionan un panorama importante de cada vecindario. La información incluye datos demográficos, delictivos y de contaminación, y los niveles de educación y de empleos profesionales nos brindan un sentido de qué recursos están disponibles y de quiénes pueden ―o no― acceder a ellos.

A partir de allí, comenzamos a desarrollar un marco para un tratamiento psicosocial más personalizado, con intervenciones diseñadas según las necesidades psicológicas, médicas y sociales de cada persona. También desarrollamos estas intervenciones a través del lente de la prevención: ¿Qué evitará que una persona acuda a la sala de emergencias? ¿Qué puede evitar una estadía como paciente interno? ¿Cómo podemos evitar el cuidado institucional a largo plazo?

Entender las necesidades de la comunidad

La comunidad está en el centro de este trabajo. Para quienes están comenzando, hemos armado un equipo multidisciplinario que se reúne una vez a la semana para evaluar nuestro trabajo. Este grupo incluye representantes del sistema de salud y del plan de salud, junto con el Departamento para la Tercera Edad de la ciudad de Nueva York.

Con un sentido más amplio, nuestra intención es observar los determinantes sociales de la salud y a nivel comunitario, no solo a nivel individual. Esto nos ayuda a entender cómo el racismo sistémico y la segregación tienen acceso limitado al cuidado, sino además cómo las redes sociales, culturales y religiosas interrelacionadas han surgido para brindar apoyo en los vecindarios donde brindamos servicios. De esta manera, podemos asociarnos con organizaciones comunitarias que ya tienen un impacto considerable sin replicar ni reemplazar su trabajo.

El objetivo del programa es producir información que pueda indicarle a un proveedor a la hora del cuidado que un paciente particular corre un alto riesgo de no poder seguir viviendo en forma independiente. Estamos trabajando para alcanzar ese punto al continuar puliendo y ampliando la información que recopilamos. Esto nos ayuda a determinar qué intervenciones funcionan mejor y a identificar factores de riesgo en un nivel más granular ―ambos de los cuales permitirán a más neoyorquinos permanecer en sus queridos hogares y comunidades cuando envejezcan.

Es la tercera en una serie de publicaciones que destacan que los socios de Healthfirst están trabajando para abordar diversas formas de inequidad en la salud para los neoyorquinos a quienes brindamos nuestros servicios de manera conjunta. Nuestra primera publicación analizaba el uso de datos de Northwell Health para abordar las disparidades en el cuidado y la segunda exploraba cómo New York City Health + Hospitals está trabajando para reducir la tasa de mortalidad materna que afecta a las mujeres de origen afroamericano.